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Tema de debate

¿Es el sistema asambleario una herramienta útil para revitalizar la democracia?

Los polémicos resultados de los últimos referéndums sobre la salida de Reino Unido de la Unión Europea (Brexit), el No al proceso de paz en Colombia o la negativa a la reforma del Senado en Italia, donde se ha querido contar con la participación ciudadana, ha abierto el debate sobre si el futuro de la democracia se encuentra lejos del actual sistema representativo, en busca de otras formas asamblearias, populares, abiertas y más participativas.

Ahora Madrid, en el ayuntamiento de Madrid, ha puesto en marcha una campaña de consultas populares sobre la reforma en la Plaza de España o la Gran Vía o el destino de ciertas partidas sociales, entregando a los madrileños ese poder de decisión.

¿Significa la democracia asamblearia tener que votar todo? ¿Los políticos electos dejarán en nuestras manos todas las decisiones o sólo aquellas cuestiones de calado? ¿Estamos los ciudadanos capacitados para tomar decisiones sobre urbanismo, finanzas, medio ambiente o infraestructuras independientemente de nuestra formación? ¿Desaparecerán los parlamentos tradicionales?

Países como Suiza llevan varias décadas en un formato mixto, donde al menos una vez al año, sus ciudadanos son llamados a las urnas para aprobar (o no) decisiones sobre cualquier tipo de asunto: regulación de la eutanasia, aplicación de la Renta Básica Universal o limitar la ciudadanía a inmigrantes son algunas cuestiones que el Parlamento trasladó a la ciudadanía, en un proceso de empoderamiento.

Mientras que los grupos políticos más favorables a esta democracia asamblearia (en su mayoría herederos del 15M) reconocen y destacan estos valores, y ponen al modelo suizo como gran escaparate; los críticos recuerdan que la participación en este tipo de consultas apenas si alcanzan el 10 % de la ciudadanía (en las últimas convocatorias de Ahora Madrid o Barcelona en Comú ni siquiera se ha alcanzado esta cifra) y que dejar decisiones técnicas en manos de la ciudadanía supone una transferencia de responsabilidad que siempre debe tomar el político electo.

Ante lo que parece el agotamiento del viejo sistema parlamentario representativo, ¿es la democracia asamblearia una herramienta realmente útil?

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